Ciclo: Werner Herzog

Posted in PROGRAMACIÓN on 24 junio 2009 by quepretendeusted

W.HERZOG

Ciclo: CINE Y LETRAS

Posted in PROGRAMACIÓN on 20 mayo 2009 by quepretendeusted

Ciclo - cine

Semana del Cineclubismo en Córdoba

Posted in PROGRAMACIÓN on 27 abril 2009 by quepretendeusted

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SEMANA DEL CINECLUBISMO EN CANALS

“LA HERENCIA” de Sergio Schmucler.

Domingo 26 de Abril – 21:30HS. – Biblioteca Pública Municipal

Comentario:  “La Herencia”, una película protagonizada por Ulises Dumont y su hijo Enrique Dumont, junto a un importante elenco de actores cordobeses como Fernando Berretta, Galia Kohan, Silvia Pastorino, Ricardo Bustamente, Toto López y Cecilia Flores, entre otros.  Película que se filmó en varios puntos serranos como el camino El Cuadrado, Salsipuedes y Copina, así como en otras locaciones de la ciudad de Córdoba. Cada uno de estos lugares ayudaron a contar la historia sobre el reencuentro de un padre y un hijo, distanciados y enfrentados como consecuencia de una terrible tragedia familiar.

CORTOMETRAJES

Jueves 30 de Abril – 21:30hs. Casa de la Cultura – Predio del Ferrocarril.

FLORIDA – Dir. Mariano Luque – 24 min. – 2008

Este cortometraje gira entorno a un concepto cabal acerca de la familia: las herencias genéticas, una aproximación a lo que seremos. ¿El espejo de nuestros padres refleja nuestro futuro?. El personaje central, un joven de 14 años, comienza a darse cuenta de su destino al observar las situaciones que se suscitan en su familia.

ANA – Dir. Gabriela Trettel – 24min. – 2006

Ana tiene 12 años, y como todos los veranos, se va de vacaciones a la casa de campo con su mamá, su tía y sus dos primos. Este verano va a ser diferente a todos. Ana tiene su primera menstruación y cuando le cuenta a su madre, los problemas de comunicación entre ellas salen a la luz.

HILO DE MARIONETAS – Dir. Lucas Schiaroli – Animación –                 4’20”min. – 2005

A través de tres personajes en situaciones distintas se plasma una idea critica sobre la manipulación del deseo, la influencia de los medios y la publicidad para crear, en nosotros, la triste necesidad de tener o ser un modelo impuesto y despersonalizado.

CUANDO EL RÍO SUENA – Dir. Verónica Rocha – Documental – 45 min. – 2003.

Este documental reconstruye a partir del imaginario y la memoria colectiva de los habitantes de Cruz del Eje, la crónica de una catástrofe que no fue. En Febrero de 1992 circuló en Cruz del Eje la predicción de una adivina que vaticinaba una gran catástrofe en la ciudad.

D2 – Dir. Rodrigo Del Canto –

Una vuelta por el Departamento de Inteligencia (D – 2), de la policía local, ubicado sobre el Pasaje Catalina, en uno de los costados del histórica Cabildo de la ciudad de Córdoba. El D-2 no era un CCD permanente, sino el lugar de llegada de los detenidos que estaban en tránsito hacia La Perla, a la Penitenciaria del barrio San Martín o a Campo de la Ribera.

Una búsqueda, un reclamo de identidad, de no olvidar, de permanecer. Con texto de Pilar Calveiro y música de la banda de metal Malón

REGRESIONES – Dir. Rodrigo Del Canto –

Gente que se agolpa en torno de un edificio. Esperan la salida de una estatua. Marchan, caminan, se trasladan. Proliferan cantos.

Y cuando la santa imagen sale, en realidad entra. Y viceversa. Y esas personas que avanzaban, solo han retrocedido en el tiempo.  Por sus actos, sus ideas o simplemente por su silencio y complicidad.

Un corto para replantear el rol de la iglesia católica en la última dictadura militar y en sus constantes intervenciones en la sociedad actual.

ANHELO DEL SUEÑO Y TERROR DE LA VIGILIADir. Cristian Feu/ CIENPIES  Producciones – 9′ 13” min. – 2009.

Confusión de planos, choque abrupto entre la realidad hecha pesadilla y el sueño como única posibilidad de evasión ante tanto espanto…

Una mirada que reconstruye una de las páginas más oscuras de nuestro pasado a través del tormento de  un personaje sin rostro que se transforma en símbolo de los treinta mil sueños transformados en pesadilla por la última dictadura militar argentina.

Música, imágenes  audiovisuales y literatura, entretejen una historia en la que el universo onírico se cuela, metamorfoseado en evasión de una realidad insoportable…



Cruel en el Cartel…

Posted in Cruel en el cartel.... on 23 abril 2009 by quepretendeusted

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Ciclo: CINE Y DICTADURA

Posted in PROGRAMACIÓN on 22 abril 2009 by quepretendeusted
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Cineclubismo en Córdoba

Posted in Uncategorized on 4 marzo 2009 by quepretendeusted

El siguiente texto fue escrito por cineclubistas de Córdoba ante la convocatoria a una reunión de Cineclubes realizada por la Dirección de Cine, TV y Video de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Provincia de Córdoba, bajo el nombre Programa “Siembra de Cineclubes”, llevada a cabo el sábado 11 de octubre de 2008, en la Ciudad de las Artes.

El cineclubismo es, en Argentina hoy y en las condiciones actuales que impone la legislación vigente, una actividad clandestina y alternativa a los cánones comerciales culturales habituales, ajena a los intereses económicos de la “industria cinematográfica”. No vamos a extendernos en este espacio, recitando su importancia pedagógica, cultural y social, tanto para profesionales del cine como para el público inquieto y despierto. Su condición de clandestinidad y su casi nula pretensión económica, la transforman en una actividad sumamente vulnerable que solo depende de la excepcionalidad (en los dos usos públicos de la palabra: de excepción y de excepcional) de las personas que cargan con la tarea al hombro y se hacen cargo de ella, sin ningún (o casi ningún) tipo de apoyo, sabiendo que su lucha es quijotesca.

El primer frente de batalla es legal. Insistimos en que si la clandestinidad es la regla, el peligro y vulnerabilidad frente a un aparato que se pretende industrial y que quiere regir todos los estamentos de la exhibición en salas oficiales (las comerciales, las “benditas” multisalas) y su posterior distribución en videoclubes, deja al margen a los cineclubes y a los espacios alternativos porque la industria jamás se hizo cargo de lo “alternativo” porque no le interesa y peor aún, porque lo desconoce: cuando lo conoce y no le interesa, la industria se vuelve coercitiva, censuradora y criminal. Frente a la censura, coerción, cercenamiento de las posibilidades de elegir (y por ende de la libertad de elección del espectador) y crimen cultural (que no se conozca la obra de Hou Hsiao Hsien, Agnes Varda, Jorge Sanjinés, o Mariano Llinás, para nombrar solo azarosamente algunos nombres entre miles), es un crimen cultural que comete ésa industria y el estado que la protege. El cineclub se plantea como espacio cultural esencial y vital de resistencia y, lo paradójico es que para la industria, quienes trabajan al margen (sabiendo que en la escasez de elección hay un mundo que se pierde de ser conocido y una posibilidad menos de enseñar y aprender a creer en el arte y en un mundo mejor, los cineclubistas somos románticos, sí, y es nuestra mejor arma) somos ilegales incorregibles!!! Si Córdoba quiere insistir con este foco de cineclubes y fomentarlo, debe revertir esta paradoja fundamental, dándole marco verosímil y protección legal a la actividad.

Ponemos un ejemplo concreto: en el blog del Cine Club La Quimera, con motivo de los pases de las películas BELLE TOUJOURS de Manoel de Oliveira y PARANOID PARK de Gus Van Sant, un posteo de un lector anónimo, hizo el siguiente y tendencioso (o probablemente bien intencionado para generar este debate) comentario: A las películas“¿Las bajan o las compran? ¿Saben que la de Oliveira y la de Van Sant se estrenan este año? ¿Está bien que un cineclub pase pelis que se van a dar en salas?” (http://laquimera.wordpress.com/2008/07/02/peliculas-cortas-para-un-invierno-largo/#comments). La respuesta es una sola y tajante: SÍ, ESTA BIEN QUE UN CINECLUB PASE ESTAS PELICULAS, SEAN BAJADAS DE INTERNET O DEL CIELO O COMPRADAS ORIGINALES EN ARGENTINA O EN POLONIA, POR MAS QUE ESAS PELICULAS SE ESTRENEN EN LOS CINES COMERCIALES POSTERIORMENTE, VAYA A SABER UNO, CUANDO Y DONDE. La falta de una regulación en la Ley de Cine sobre la actividad cineclubística, lo hace posible, legal, vaya la paradoja.

Es obvio que esas películas fueron conseguidas de forma “ilegal”, por más que hayan sido compradas originales en Europa o EE.UU., en DVDS zona 1 o zona 2. Las ridículas reglas del mercado de distribución y exhibición de nuestro país no las permiten, solo las limitadísimas en cuanto a variedad y la mayoría de las veces, pésimas copias DVD zona 4, pueden ser exhibidas y comercializadas en nuestro país, y esto es solo cuando estas películas tuvieron estreno comercial en multisalas, cumplieron su circuito de exhibición, fueron pasadas a DVD, y solo 2 AÑOS!!! después de su comercialización en videoclubes, pueden ser pasadas en un cineclub. Una ridiculez total y absoluta que fomenta una ley creada por ‘talentosos’ imbéciles, que aun entienden al cine según la premisa de ese lector anónimo que hizo el comentario. Las salas de cine y todos los videoclubes del país, no protegen ni les interesa en los mas mínimo películas de Oliveira y Van Sant y, cuando las distribuyen por casualidad sin saber porque lo están haciendo, lo efectúan en pésimas condiciones y sin ningún cuidado por el material artístico que poseen. Nuevamente, el Cineclub es quien debe proteger la obra de arte cinematográfica y darle el marco (crítico, teórico, espacial y conceptual) adecuado para que ellas puedan ser disfrutadas, comprendidas y aprehendidas por la mayor cantidad de personas posibles. Ni un Hoyts ni un Blockbuster lo harán. El cineclub, sí.

Entonces, no pueden regirse las mismas leyes ni formas. Los cineclubes que protegen el CINE, deben ser cuidados y esto tiene que ser una cuestión de estado, de ley. No marginales. Porque no solo son marginales legalmente sino, con el ejemplo de esa persona que escribió ese posteo, hasta se la margina socialmente, porque esa persona no entendió nada de CINE ni de lo nocivas que son las industrias que no tienen otro criterio que el ánimo de lucro.

Es necesaria una ley que entienda al CINE como medio de expresión humana y que comprenda en profundidad las prácticas del cineclubismo, además de una industria que eduque a una población para dejar de marginarla. Es francamente tonto y mezquino, mal intencionado, seguir pensando que si una película es pasada en un cineclub, le resta público a una sala comercial o a un video club: este pensamiento es limitadísimo, e insistimos, de una mezquindad total.

Como suele decir Juan José Gorasurreta, la generosidad y la humildad desinteresada debe ser la ley del cineclubista: no lo es en lo más mínimo el de la industria. Que La Quimera proyecte PARANOID PARK y BELLE TOUJOURS es un favor que se le hace al CINE, al mundo y a la sociedad. Así, se beneficia tanto directa como indirectamente las salas de cine comerciales y los videoclubes: las prácticas empresariales que rigen la mayoría de esta actividad, no lo ven así o, mejor dicho, no lo quieren entender de esa forma. El beneficio es total y mutuo para todos y no debe ser censurado. En nuestra ciudad de Córdoba (la docta?), todavía existen personas, cineartes y salas de reposición, que aun entienden que si LA QUIMERA o cualquier otro cineclub pasan estas películas, le saca gente (y plata, posibilidad de lucro personal y comercio) a otras salas. Esta situación debe ser revertida.

El segundo frente de batalla es económico. La práctica de cineclubismo es, en su mayoría sin fines de lucro, basado en baratísimas entradas de cine, en bonos contribución o cuotas mensuales abonadas por los socios espectadores interesados o a través de venta barata de catálogos con la programación. El interés primordial del cineclub es que sus salas se llenen y que la gente disfrute de las propuestas alternativas, que las discuta, que se vean confrontados/reflejados por esas propuestas, agraciados, molestados, sensibilizados, etc. Ningún cineclubista quiere ver sus salas vacías y todo cineclubista quiere compartir con otros, el objeto de su amor que es el CINE. Hacerlo una práctica porque todavía cree en él como práctica social, hoy más que nunca, por la realidad que amerita ese compromiso, es de una utilidad indispensable. Para esto es necesario captar públicos y llevar gente a las salas, educarlo en la mirada y aprendiendo sus límites perceptivos en el cine, que es lo mismo que ampliar los límites perceptivos de la realidad y el mundo que nos rodea para poder interactuar mejor con y en él. Para todo esto se necesita conocimiento, difusión y apoyo económico. Un proyector cuesta mucho dinero, una pantalla también, conseguir el material alternativo de exhibición es difícil y sumamente costoso, la difusión también es costosa desde el diseño de un folleto, dossier o afiche. El tiempo invertido en programar, escribir reseñas/criticas que puedan acompañar a las películas exhibidas en la programación y el tiempo utilizado en la difusión de la obra, sea una presentación previa o una charla/debate realizada después de forma seria y profesional, es trabajo no remunerado. Sabemos que en este país se desprecia el trabajo intelectual y considerarlo (in)digno de ser pagado. El del cineclubista es un trabajo manual e intelectual no remunerado.

Para esto se necesita proteger al cineclubista para que pueda ejercer su actividad apasionadamente, con tranquilidad, con coherencia, con un objetivo solidario socialmente, ya sea dándole marco legal y ayuda económica en lo que precise: equipamiento técnico, difusión, impresión de folletos, afiches, espacio en los medios de comunicación oficiales y no oficiales. Y que esto no dependa, como hasta ahora, solo de la excepcionalidad de las personas que lo hacen ni del aporte desinteresado de sectores privados, que es beneficioso que lo hagan, pero apoyo que tal vez no puedan sostener en el tiempo. Entonces, la existencia de un cineclub depende de la “generosidad” de una institución privada que desee hacerlo y, cuando esto no ocurre, pone en peligro su existencia. Ahí es necesaria la mano del estado para subsidiar y fomentar la práctica en forma sostenida y sustentable en el tiempo.

¿Qué sucede en este contexto hoy, en Córdoba, con los cineclubes?

En el mismo momento en que las salas comerciales ven disminuir su recaudación, mientras los espacios oficiales de difusión de un cine alternativo suspenden funciones por falta de espectadores, en Córdoba florecen las propuestas de cineclubes. Hay, como publicó en tapa de su suplemento de espectáculos el diario más importante de nuestra provincia, una ‘explosión de cineclubes’. Y en los cineclubes, que trabajan al margen de cualquier apoyo, florecen las funciones, las propuestas y los espectadores que se nutren de ese cine distinto que llega a la pantalla, esa ‘página en blanco’ de la que habla Jean-Luc Godard.

Paulatinamente, los cineclubes han ido conformando una red: a partir de la función nuclear que ha ejercido el Cine Club La Quimera, estos espacios han llevado adelante acciones en conjunto que han permitido la visita de importantes directores de cine a presentar sus películas, como el caso reciente de la gira estreno de CORAZÓN DE FÁBRICA, de Virna Molina y Ernesto Ardito, en la que el estado no realizó ningún aporte.

Los cineclubes estamos cambiando el panorama de lo que se exhibe en Córdoba, haciendo posible una realidad diferente para la difusión del cine. Y lo estamos haciendo con nuestras propias fuerzas, fuerzas que provienen de la realidad de espectadores que hemos conseguido movilizar con nuestro trabajo.

Lo verdaderamente novedoso de esta explosión de cineclubes es que ello significa en sí mismo, el síntoma de la existencia de vasos comunicantes entre distintos espacios cineclubísticos y personajes amantes del cine, que se facilitan e intercambian el material fílmico, comparten experiencias, nos ayudamos a crecer, y hasta nos animamos a producir, en conjunto, visitas de directores, cursos alternativos, ciclos de cine organizados por diferentes entidades del quehacer ciudadano. La potencialidad de la articulación que esos esfuerzos significan, recién comienza a verse.

No necesitamos que el estado nos baje línea respecto a cómo realizar la tarea y qué programar, porque la experiencia de formar un público y un proyecto coherente, se realiza en el ejercicio de poner el cuerpo ante las particulares realidades con las que a cada uno nos toca confrontar en la tarea de producir, distribuir y difundir cine. En cuanto al material fílmico necesario para realizar coherentemente nuestra actividad, afortunadamente, existen múltiples redes para llegar a él. Por ejemplo, pidiéndoselo a los mismos directores de cine, casi siempre dispuestos a colaborar con una red de difusión al margen de la miseria y de las trampas de la industria cinematográfica o una relación que ya existe entre cineclubes hermanos (Cine Club CON LOS OJOS ABIERTOS, LA LINTERNA MAGICA, LA QUIMERA, 9 REINAS, SANTA FE, ROSARIO, NUCLEO, CENTRO CULTURAL SABATO, etc.)

La mencionada explosión de cineclubes no hace más que potenciar la legitimidad de reclamar al Estado un apoyo legal y material, creíble, sustentable, concreto. Nuestra convicción es que ese apoyo sea viable y que debe ser brindado en los términos expuestos en este documento, sin que su materialización efectiva lo habilite a pretender apropiarse de la actividad cineclubística, ya que ésta, por encima de todo, es una expresión cultural esencialmente libertaria, es decir, hostil por naturaleza a condicionamientos y/o de control político.

Elevamos este planteamiento con la determinación de que la idea de ’siembra de cineclubes’ no se agote en una fórmula retórica, en un mero slogan para adornar folletos oficiales, sino que se haga realidad a partir de un compromiso verdadero, concreto, tangible, de sus mentores, a través de mecanismos y dispositivos en cuyo diseño y aplicación, los cineclubistas podamos tener una participación decisiva, sin condicionamientos.

Firman en orden alfabético:

María Victoria Alonso (ACIC, Asociación de Cultura Israelita de Córdoba)

Matías Aleu (Taller de Cine ARCOR, Córdoba, Capital)

Ana Apontes (Cine Club LA QUIMERA, Córdoba, Capital)

Elpidio Blas (Cineclub CINE EN EL TEATRINO TRAPALANDA, Río Cuarto)

Samanta Bellini (Cine Club QUE PRETENDE UD. DE MI…?, Canals)

Magdalena Bressler (Cineclubista, Cosquín)

María José Bressler (Cineclubista, Cosquín)

Pablo Joaquín Bonetto (Cineclub QUÉ PRETENDE USTED DE MI…?, Canals)

Jimena Bustos (Cine Club LA QUIMERA, Córdoba, Capital)

Rodrigo del Canto (Cine Club 9 REINAS, La Carlota)

Emiliano Cárdenas (Cine Club LA LINTERNA MÁGICA, Río Ceballos)

Alejandro Cozza (Cine Club LA PASIÓN DE LOS FUERTES, Córdoba, Capital)

Lotty Cuadrado (Cineclubista)

Luciano Giletta (Cine Club BELL VILLE)

Lucas Gómez (Cine Club LA LINTERNA MÁGICA, Río Ceballos)

Enrique González (docente y cineclubista, Córdoba, Capital)

Juan José Gorasurreta (Cine Club LA QUIMERA, Córdoba, Capital)

Lorena Hurtado (Cine Club PERFUME DE MUJER, Vicuña Makena)

Sofía Kenny (Proyecto BUSCANDO OTRO CINE, Córdoba, Capital)

Hugo Martínez (Cine Club Arte UN PERRO ANDALUZ, Embalse)

Robinson Mackinson (Cine Club CORAZON DE CINE, Huinca Renancó)

Guillermo Mondino (Cine Club 9 REINAS, La Carlota)

Sabrina Moreno (Cineclubista y docente)

Inés Moyano (Cine Club CINÉFILO BAR, Córdoba, Capital)

Lucas Olmos (IPEM Nº 208 MARINA WAISMAN, Córdoba, Capital)

Martín Olivero (Cine Club EL RESPLANDOR, Monte Buey)

Viviana Ollúa (Cine Club CON LOS OJOS ABIERTOS, La Cumbre)

Miguel Paris (Fundación POR UN MUNDO MEJOR)

Graciela Perícola (Docente y cineclubista)

Julia Pesce (Cine Club LA QUIMERA, Córdoba, Capital)

Cecilia Quevedo (Biblioteca Popular Ricardo Rojas, Villa Rumipal)

Jorge Rey (Cineclub del CENTRO CULTURAL SÁBATO, Mina Clavero y Cura Brochero)

Ilsa Rubio (Cineclub del CENTRO CULTURAL SABATO, Mina Clavero)

Rosendo Ruiz (Cineclub CINÉFILO, Córdoba, Capital)

Ezequiel Salinas (Cineclub LA QUIMERA, Córdoba, Capital)

Jorge Salvador (Centro de Filmación BABILONIA, Córdoba, Capital)

Claudio Sosa (Videoteca del Mirador)

Ester Sicotti (Docente y Cineclubista)

Adrián Tallapietra (Artesano Librero y Cineclubista)

Lucía Torres (Cine Club LA QUIMERA, Córdoba, Capital)

Martín Alvarez (Córdoba, Capital)

Ramiro Sonzini (Córdoba, Capital

El ojo Privatizado

Posted in Uncategorized on 3 marzo 2009 by quepretendeusted

cineclubEl ojo privatizado

por Roger Alan Koza

El otro molesta, incomoda, aparentemente. El otro que masca su pochoclo, que se inclina, que osa poner sus pies en el respaldo delantero. Ese otro también ríe en pasajes que no entiendo. Está a mi lado, atrás, al fondo, incluso en la segunda fila, se desparrama frente a la pantalla: ¿qué ve? Hay alguien en la oscuridad que ve lo mismo que yo aunque parece ver otra cosa. ¿Por qué no evitar al lejano? Es la hora del cine en casa. ¿Usted ya compró su Home theater?

Existe un cortometraje llamado Por primera vez. Su responsable es Octavio Cortázar, un realizador cubano. En 1967 Cortázar registra la labor de un cinemóvil en tierras cubanas. La revolución recién ha comenzado, y la cultura es un bien y un derecho colectivo.

Cortázar entrevista a los habitantes de Las Mulas, zona rural, periférica, dignamente humilde. La mayoría de los campesinos no han visto jamás una película. Se les pregunta qué entienden por cine. Una mujer dice que allí se puede ver mujeres hermosas, matrimonios, batallas, lugares desconocidos. Cortázar dedica el último tramo de Por primera vez a mostrar la primera mirada de un pueblo ante una imagen. Sí, miran el pasaje del tiempo condensado en luz, definición física y (meta)física de la imagen en movimiento, es decir del cine. Probablemente no lo entendieron así, pues la escena se circunscribe a descubrir en la mirada de esa gente la esencia popular del cine, la fascinación de ver junto a otros aunque en plena soberanía de si mismos, imágenes del mundo, lo otro del mundo, su alteridad. Así, los niños, las madres y los campesinos perdían su virginidad cinematográfica. Ojos brillantes, sorprendidos e hipnotizados quizás, por un Chaplin que mastica mecánicamente un choclo en Tiempos modernos. El último plano de Por primera vez es conmovedor. Una panorámica permite ver la oscuridad infinita de la aldea en contraste con una luz, la del cine, en el centro exacto del encuadre. El pueblo reunido por el cine, en el cine.

Es este tipo de experiencia colectiva lo que está por extinguirse ante la supuesta democratización del cine en casa. El fin de un ritual en la penumbra en donde muchos desconocidos de un pueblo o una ciudad se reúnen, allende de los intereses particulares, pertenencia de clase, y gustos personales, a constatar y rememorar, incluso bajo la excusa del entretenimiento, una promesa, tal vez la verosimilitud de una esperanza de que otro tipo de vida es posible.

Se podría objetar diciendo que todavía la gente ama ir al cine, como lo confirma las largas filas de los multiplex que organizan un tipo de programación cada vez más alejado de un cine como experiencia de mundo. En efecto, imagínese una versión de Por primera vez proyectando el sadismo pop de Rodriguez y su postfotográfica La ciudad del pecado. Sea como fuere el futuro del cine es dudoso, tanto en su producción como en su consumo, si quiere utilizar un vocabulario en consonancia con la ideología dominante.

En efecto, así como un modelo narrativo, el de Hollywood, se impone triunfalmente, su correlato arquitectónico, la “multiplexación” de las salas deviene en norma y costumbre. La aparición del Home theater, su ostensible éxito de venta, es la continuación de una lógica cultural determinada que se inicia con la erosión y reemplazo de la sala de arte por el multiplex, hasta coronarse ahora en su versión miniaturizada, el home theater. En otras palabras, aquello que el genial realizador Jacques Tati advertía en Jour de Fete en 1947 como la americanización del mundo puede verificarse en estas fases sucesivas de la historia de cómo vemos cine y en dónde se lo recepciona. ¿No es la naturalización de este único sistema narrativo llamado Hollywood, la conversión y conquista casi irreparable del cine como una sucursal metalingüística del inglés?

La americanización del cine (y del mundo) es estructuralmente eficiente. Primero la consolidación de una gramática única: el cine se escribe de una sola manera. Después la aspiración de una pragmática: el cine se lo ve de un modo exclusivo. El home theater es el dispositivo perfecto de una ideología victoriosa, la americanización del ojo en su máxima pureza.

Entonces: un sujeto atomizado mira cómodamente una película. Está solo en su mundo. Protegido y domesticado por su espacio familiar no se atreve a pasar del otro lado de la pantalla, el lugar de la alteridad. Una soledad sin pueblo. Un cine sin pueblo.

Fuente: Revista Recovecos